[efectivamente, "resumiendo" me ha vuelto a venir a la mente antes que "continuando con": mi nivel de español vive sus horas más bajas...]
comienzo por fin a describir mis primeros 7 días (y 6 noches) en Australia. Como ya comentaba, me vine aquí a realizar mis segundas prácticas de verano, concretamente a la empresa Hawker Pacific (ya daré más detalles en otra entrada). El caso es que aproveché el viaje para pillarme antes unos días de vacaciones y poder explorar en parte este enorme país. En esta tarea me ayudó Angel, aumentando así en 1 la lista de destinos turísticos fuera de España que hemos visitado (los más recientes, Nueva York y Miami). Así que para él el mérito de las fotos en las que yo aparezco... :-)
Lunes: Melbourne
Llegamos de madrugada a Melbourne, después de nuestro periplo aéreo literalmente por medio mundo: Madrid/Valencia -> Londres -> Singapur -> Melbourne. Cada vez que veía en la pantalla de localización la posición del avión, no podía dejar de pensar en los increíbles escenarios, pueblos y gente sobre los que íbamos pasando... Pero vamos, ¡que con Australia este verano me conformo!
No era la primera vez que me encontraba en el hemisferio Sur (Perú tiene ese honor), pero sí la vez que más lejos he estado de España y tan debajo del Ecuador (al fin y al cabo, España y Australia son casi antípodas). Así que me había imaginado que me encontraría así durante mi estancia en estas tierras,
pero pronto me di cuenta de que no había nada de qué preocuparme. Lo útil y didáctico que resulta viajar...Tras llegar al hotel, soltar el equipaje y asearnos y cambiarnos de ropa (después de más de 30 horas de viaje, como que lo necesitábamos), salimos a pasear por la ciudad. Melbourne es la segunda ciudad más grande de Australia (por detrás de Sydney y por delante de Brisbane), y hay una eterna rivalidad con Sydney por ser la ciudad más destacada del país (así surgió Canberra como capital política, prácticamente a medio camino entre ambas ciudades... Una solución salomónica como otra cualquiera). El caso es que Melbourne resulta una ciudad muy bonita, con estilo, clase y dinero. Como les gusta decir a sus habitantes, es una ciudad "liveable", en clara alusión a la más impersonal Sydney.
Paseando por el centro vimos la Catedral de St. Patrick, el Parlamento, el Princess Theatre,
y una terraza en la Spring Street (me gustó la decoración de las mesas):
Ésta es la vista del centro desde las Torres Rialto (las más altas de la ciudad), con el marronáceo río Yarra (como bromean los locales, "el único río que fluye al revés, con barro en la superficie"):
Y he aquí el interior de una de las concurridas y selectas galerías comerciales interconectadas a través de varias manzanas en el CBD (Central Business District):
Tuvimos hasta tiempo de coger el tranvía y visitar St. Kilda, un suburbio (en el buen sentido inglés de la palabra) playero y famoso por sus restaurantes y locales, antes de caer vencidos por el jet-lag, la caminata y el contraste de tiempo (no hará mucho frío en el invierno australiano, pero la diferencia de casi 40ºC a sólo 10ºC y con lluvia intermitente era la guinda del pastel para nuestros confusos cuerpos). Como anécdota, pagamos el tranvía con $8 que prestamente nos había dado un amable melbourniano al preguntarle simplemente qué número de tranvía debíamos coger... Antes de poder aclararle que no nos hacía falta monedas, salió disparado a coger el suyo que estaba a punto de marcharse. ¡Eso sí es ser un buen samaritano!Martes: Great Ocean Road
Con coche alquilado salimos a recorrer la Great Ocean Road, segmento muy escénico de la autopista costera 1 (la cual prácticamente circunvala el país). Me trajo buenos recuerdos de mi estancia en Irlanda el conducir de nuevo por la izquierda... Algunas de las vistas de que disfrutamos eran como ésta:
Por el camino no dejamos de ver las ansiadas señales con la fauna australiana, y nuestra expectación no dejaba de crecer a la "caza y captura" de canguros salvajes. Después de conducir todo el día y no ver un solo $%/&@#~€¬% [auto-censurado] canguro, pasamos olímpicamente de las señales: seguro que es una atracción para turistas...
Al final llegamos a nuestra meta, Los Doce Apóstoles (en realidad 11, pues uno se cayó el verano pasado). La puesta de sol fue simplemente de otro mundo (o, mejor dicho, de otro hemisferio),
y antes de que oscureciera más nos dio tiempo a visitar el derruido London Bridge y volver a Melbourne por la carretera interior. Ésta fue la última foto que hice de la ciudad:
Miércoles: Daintree National Park y Cape Tribulation
Al punto de la mañana cogimos avión para Cairns, a "sólo" un poco más de 3 horas de distancia (lo dicho, esto es enorme). Las vistas desde el avión fueron de lo más variadas, la mayor parte de territorio deshabitado (con sólo 19 millones de habitantes y una superficie mayor que EE.UU., este país está totalmente vacío), y al llegar a Cairns vimos esto:
Con un 4x4 al precio de un Astra (me encanta cuando las compañías de alquiler de coche no tienen disponible el modelo reservado), pusimos rumbo hacia el Norte, destino Cape Tribulation. Por el camino paramos a ver una reserva animal, ya que para entonces ya habíamos asumido que fauna en estado salvaje, poco íbamos a ver... Vimos koalas, canguros, emus y otros bichos autóctonos (habría sido perfecto si hubieran tenido ornitorrincos). Pudimos dar de comer a los canguros, por supuesto pagando un extra por la comida especial (habría sido más barato arrojarles pringles, pero dudo que los responsables lo hubieran visto con buenos ojos):
La verdad es que nos babearon bastante, pero resultó muy entretenido y extrañamente poco sorprendente (de hecho, era como dar de comer a un perro con patas grandes).Paramos después a ver la Mossman Gorge, un rainforest o selva tropical, parte del parque nacional de Daintree (sí, se me había olvidado mencionar que en esta nueva latitud podíamos disfrutar de un bienvenido clima subtropical). Los científicos consideran estas selvas las más antiguas del mundo, con 100 millones de años de antigüedad:
Resultó un poco decepcionante, al menos desde un punto de vista aventurero, porque el circuito de unos 50 minutos de duración estaba acondicionado con listones de madera para todo tipo de viandantes (un "boardwalk"). Con ganas de algo más natural o salvaje, seguimos más hacia el Norte. Cogimos un ferry para cruzar hacia la península del Cape Tribulation,
llegando por fin a nuestro ecológico y coqueto hotel compuesto de bungalows rodeados de pura selva. Antes de ir a dormir me aseguré de que no hubiera ningún habitante autóctono bajo las camas...Jueves: Cape Tribulation y Cairns
Aprovechando el 4x4, alteramos el plan de viaje inicial y seguimos rumbo más al Norte, conduciendo por un camino de tierra habilitado sólo para todoterrenos. La experiencia fue una gozada, con incluso ríos que vadear:
Pudimos también explorar por nuestra cuenta senderos dentro de la selva tropical bastante más vírgenes que el del día anterior,
viendo por ejemplo un swimming-hole en el que poder nadar sin preocupación alguna... Ah, ¡que no lo había dicho aún! Estábamos en una zona infestada de cocodrilos, y como que no era recomendable nadar en los ríos o incluso en las playas cercanas (vamos, que estaba prohibido... y la multa era probablemente una pierna o un brazo):
Cambiando de un lado a otro de la carretera, accedimos a las playas vírgenes, totalmente desiertas, y avistamos el famoso Cabo Tribulación (nombre que le dio el por aquí reverenciado Capitán Cook cuando explorando por vez primera esta costa se le embarrancó uno de los barcos en un arrecife):
De regreso al Sur hacia Cairns, tuvimos la privilegiada oportunidad de encontrarnos en la carretera un par de casuarios (a falta de canguros...). Se trata de un ave prehistórica enorme (como un avestruz), cuya fuerza mi guía de viaje describe con enorme grafismo: "La patada de un casuario asustado podría abrirle la caja torácica, así que si se encuentra con uno ni se le ocurra darle comida y procure dejarle espacio suficiente".
No quisimos poner a prueba la mala leche de los casuarios ni de los de la compañía de alquiler, así que hicimos la foto y volvimos a Cairns por la noche sin más contratiempos.Viernes: La Gran Barrera de Arrecifes de Coral
Decididos a superar la "experiencia snorkel" de 12 meses atrás en el arrecife de coral al Suroeste de Key West (Florida), y tras un exhaustivo proceso de escrutinio y selección, contratamos una de las numerosas excursiones en barco ofrecidas sobre la Gran Barrera de Arrecifes de Coral (la más grande del mundo), en concreto la del "Osprey V". A falta de recoger mañana las fotos reveladas que hicimos con una cámara acuática desechable (tengo malos presentimientos, sobretodo después de haber pasado la cámara por 2 controles de rayos X), nos llevamos un recuerdo espectacular de los brillantes colores del coral y la infinidad de atractivos peces que lo habitaban.
Para completar el día habíamos contratado la opción de vuelo en helicóptero sobre los arrecifes. El helicóptero aterrizaba en una plataforma flotante cercana al segundo arrecife que visitamos con el barco,
y las vistas aéreas eran dignas de los documentales de La 2. El viaje en sí era el primero que hacíamos en helicóptero, y fue muy rápido y suave: los 15 minutos se nos pasaron volando (ja, ja, volando), con una sucesión de azules y blancos de todos los tonos:
Sábado: Ayer's Rock
De nuevo a una hora casi indecente (7am), pero la mejor para aprovechar el día y la luz del sol, teníamos el vuelo hacia el centro del país: Ayer's Rock. Y de nuevo más vistas espectaculares desde el avión (mi teoría actual sobre ésta es que se trata de los restos salinos de antiguos lagos):
Pasamos por el hotel después de coger el coche (un feísimo Hyunday Elantra, aunque para lo que lo queríamos...), y aparte de conseguir una habitación tipo barracón militar con 4 literas y una puerta, por la que nos cobraron lo indecible (en línea con el alquiler del coche, el agua y la comida... Oferta y demanda en su máxima expresión gracias al desierto), conocimos a otro Angel, español también y viviendo en Miami, que se nos unió de buen gusto para el resto del día.Ayer's Rock es otro nombre con el que se conoce el Monte Uluru, el mayor monolito del mundo (¡las apariencias engañan!), con 350m de altura y 9km de perímetro.
Para los aborígenes que habitan el lugar desde hace tiempo, se trata de un lugar sagrado y no ven con buenos ojos que se haya convertido en una atracción turística, y mucho menos que se escale hasta la cima. Sin embargo, ya sea por presión del Gobierno y/o por conveniencia, esa tribu participa en el organismo de gestión del parque nacional y reciben al año $700.000 por acceder a compartir su propiedad (aquí también hubo problemas de apropiación y posterior devolución de tierras como en EE.UU.). Hay algunas zonas que están claramente indicadas como sagradas y su acceso está prohibido bajo multa; sin embargo, la escalada del monte está actualmente permitida e incluso han condicionado una cadena para ayudar a superar las pendientes de 45º (advirtiendo eso sí que es bajo tu responsabilidad, peligro de muerte o algo igualmente feo, etc.).
La segunda parte del ascenso a la cima era menos empinada, y ya no había cadena sino una surrealista línea discontinua blanca que marcaba el camino a seguir. La ascensión en total nos llevó 1 hora, cumpliendo una vez más con las previsiones australianas (cuando los correspondientes locales nos dijeron 4,5h de conducción hacia Los Doce Apóstoles y 3,5h hacia Cape Tribulation en días anteriores, creímos erróneamente que exageraban para curarse en salud).
La vista durante todo el trayecto fue impresionante, con vistas panorámicas del "bush" australiano (no tan desierto como creíamos) y las formaciones rocosas vecinas. La de arriba se llama Montes Olga, y para allí fuimos por la tarde a recorrer el Valle de los Vientos. A la vuelta al párking, la luz proyectada por el sol a punto de ponerse creó esta graciosa silueta de tortuga:
Después de encontrarnos 2 dingos (especie de coyote australiano, por supuesto en absoluto relacionado con el canguro) y contemplar con bastante humor el tan cacareado cambio de colores que los Montes Olga (en nativo Kata Tjuta, o "catachuta", como decidimos bautizarlos) experimentaban bajo la luz de la puesta de sol, volvimos hacia el resort turístico, única señal de civilización moderna aparte de la carretera, que viaja de Este (mítica Alice Springs a 400km) a Oeste (500km sin gasolinera por puro desierto). Nos debimos de pasar en algún momento la salida hacia el resort, y al cabo de más kilómetros de los que habíamos calculado y de conducir en plena oscuridad, salimos del coche y, al más puro estilo tradicional, buscamos resplandor en el horizonte. Encontrados y de vuelta ya en el hotel, cenamos y nos fuimos a dormir relativamente tarde (buf, por lo menos eran las 23h), después de una divertida y animada cena, que era literalmente lo único que se podía hacer ante la nula oferta de ocio.Domingo: Ayer's Rock y Sydney
Madrugón para ver el amanecer y el correspondiente cambio de colores en el Monte Uluru,
y posterior marcha al aeropuerto para comenzar nuestra última etapa del viaje: Sydney.No voy a poner nada nuevo sobre esta ciudad todavía. El domingo por la tarde realmente no hicimos otra cosa que ir al apartamento en el recinto olímpico que la empresa había reservado para mí y otro colega de Stanford que también iba a estar haciendo prácticas. Él había llegado de San Francisco por la mañana, y seguramente pasó por la misma fase de "guau" por la que Angel y yo pasamos nada más entrar y ver el moderno salón
y el súper balcón con vistas a la urbanización y el río:
¡Buen colofón sin duda a una excitante semana!
5 comentarios:
Hey! :) Geniales las fotos... ¡qué sana envidia!! :) Pásatelo muy bien :)
Leticia.
Australia, Nueva Zelanda. Son lugares que tengo que visitar algún día. ¿En esos lugares se encuentran tantos españoles como en casi todo el mundo? El año pasado, tras visitar los países nórdicos y comprobar como en pleno Helsinki y Estocolmo el idioma más hablado por la gente de la calle era el español, me propuse viajar justo al otro lado del planeta, huyendo. Preciosa la foto del mar con ese tono azul.
Por lo pronto soy yo el que acaba de llegar a California, aunque por poco tiempo. En Diciembre me vuelvo para mi Sevilla natal.
Saludillos
Por pura casualidad llegue a tu blog y me parecio muy interesante...los paisajes son bellisimos...has conocidos muchos lugares y eso es genial...te felicito...La Naturaleza me mueve!!! y a culaquiera que ame la naturaleza lo aplaudo...
Saludos...
Ah!!! y visita mi pais algun dia...el sur de Chile es muy bello..
Gracias por vuestros comentarios!
Clausius, aunque no lo parezca yo estoy aun en California, en Stanford (a ver si actualizo el blog ahora): vives por la zona? Australia te encantara, pero te aseguro que veras unos cuantos espanyoles en las zonas turisticas tambien!
Ximena, tengo Chile en la lista de "pendientes". Lo que no tengo es el tiempo y el dinero que me haria falta para poder ver todo lo que quiero! :) Pero llegara, llegara...
Leticia, espero que el tema becas haya salido como esperabas... Y si te sale la ocasion de pasarte por California, let me know!
impresionantes las fotos, yo soy muy de animales, asi que he alucinado con la de los canguros!
Por cierto que odio ese anuncio del jardin, me parece tan desagradable lo del perro!!! ;)
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